Estás en un ascensor. En cada piso te bajás, y una pequeña acción te espera: al completarla, esa emoción se "resuelve" y se habilita el piso siguiente. Subí, piso a piso, de la ira hasta el amor.
Atravesaste la ira, el miedo, la tristeza, la calma, la alegría y el amor. Ninguna emoción quedó afuera del recorrido.